5. Repositorios adicionales

Más allá de tomar la decisión de crear un repositorio digital propio, es recomendable cargar las obras en los principales repositorios web de referencia. Son los sitios en los que los usuarios entran a hacer búsquedas y explorar contenidos, por lo que servirán como una “vidriera” y puerta de entrada a nuestras colecciones.

Estamos hablando de un rango amplio de sitios, desde los servicios online de empresas privadas, como Flickr (fotografías), Soundcloud (audios), YouTube y Vimeo (videos) hasta proyectos de patrimonio digital sin fines de lucro, como Internet Archive, Wikimedia Commons o Wikisource.

Como mínimo, recomendamos abrir una cuenta en Internet Archive, que permite subir todo tipo de archivos, sin límites de tamaño y cantidad, pudiendo crear una ficha muy completa para cada obra. Es una herramienta diseñada para archivos y bibliotecas que toma en cuenta las necesidades de almacenamiento y puesta a disposición del patrimonio. Es una iniciativa sin fines de lucro, no presenta publicidad en su sitio y no le exige al usuario loguearse para poder acceder y descargar las obras. Es necesario recordar, eso sí, que Internet Archive solamente admite obras en dominio público, bajo licencias Creative Commons o de las cuales se cuente con autorización explícita del titular.

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